La ingeniería española, tanto la de ciclo largo como la de ciclo corto, tiene gran prestigio en el mundo con titulados con una formación sólida, no tiene paro y los empleadores consideran que cada uno en su faceta cumple las expectativas de la titulación. Todo esto lleva a pensar que cuando algo funciona bien no parece el momento adecuado para cambiarlo sin una necesidad apremiante. Los experimentos, con gaseosa.
Edelmiro Rúa Álvarez, Catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid y presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos .
Seguir leyendo ... EL MUNDO, Suplemento Campus, 16 Mayo de 2007
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Repito este comentario expuesto en otro portal:
"En todo esto, que es patrocinado por la socialdemocracia internacional, pero cocinado por las empresas que controlan la enseñanza en las universidades norteamericanas y canadienses, no se ve otra cosa que no sea ”crear” la oportunidad para que los ingenieros norteamericanos que estudian CUATRO años puedan subir globalmente por la escala de una carrera que permite entrar en el plano de las decisiones superiores y la seguridad nacionales y que es el camino normal de la carrera de los ingenieros europeos y latinoamericanos que estudiamos SIETE. El estudio de la ingeniería en América del Norte, está basado primero en el sistema créditos ‘ofrecidos’ y no asignaturas ‘exigidas’ lo que se complementa después, usando ‘parches académicos’ por medio de Masteres o Maestrías. Las empresas y las transnacionales, tiene así una oculta y útil herramienta política para desplazar con facilidad a unos ingenieros y promover a otros maquillados con un master de acuerdo a sus interese empresariales. No se debe olvidar que es el mérito profesional el único requisito que los colegios profesionales les exigen y precisan a los ingenieros de siete años de estudio, para llegar a esas alturas de alta responsabilidad y seguridad. El sistema de Maestrías manejadas por universidades yanquis y canadienses –la mayoría de ellas, dependientes o propiedad de las empresas– es por esto, selectivo, elitista y antidemocrático y no debería ser aceptado si no se quiere corromper la profesión con el gusano del oportunismo político. Que ellos estudien más si quieren ser ingenieros de verdad y no tecnologistas maquillados de la ingeniería."
Gracias
Luis Carrasco Salvo
Chileno. Ingeniero Industrial UTE